Etiqueta: bienestar

¿Y quién cuida al líder?

 

Fotolia_7672302_XS.jpg

¿Y quién cuida al líder?

En sesiones con entrenadores y directivos es habitual que destaquen detalles gratificantes de su trabajo en equipo. Describen grandes momentos en los que liderar es sinónimo de satisfacción.

Cuando el equipo más los necesita, ellos (los líderes) siempre quieren estar…, y suelen estar!! Pero todo tiene un precio:

  • Tiempo-energía dedicado a escuchar a cada miembro del equipo
  • Tiempo-energía dedicado a pensar mejoras para el equipo
  • Tiempo-energía dedicado a tomar decisiones para el equipo

Tiempo-energía…, siempre para el equipo.

 ¿Y quién cuida al líder?

La “soledad del entrenador”, me dijo una vez un experimentado entrenador deportivo. Y siguió con su relato:

“Desde arriba siempre nos piden resultados…, miras para abajo y te espera tu equipo”

Esto es algo que con muchísima frecuencia también siente cualquier directivo que lidera un equipo de trabajo. En contextos de tanta exigencia y responsabilidad ese foco permanente en los demás, sumado a la engañosa relación entre la multitarea y los resultados, suele poner en peligro el equilibrio y bienestar del líder.

Tiempo-energía…, para uno mismo.

Si lideras un equipo, y te resuena algo de lo que aquí se describe, te propongo una PAUSA:

  • ¿Qué me aporta energía de todo lo que hago en mi trabajo?
  • ¿Cómo quiero incorporarlo a mi rutina semanal?
  • ¿Qué me aporta energía de todo lo que hago fuera de mi trabajo?
  • ¿Cómo quiero incorporarlo a mi rutina semanal?

Muy sencillo!! Tan sencillo que suele “pasarte de largo”. Esa pausa para ti, seguro te dará la oportunidad de dar respuestas a las preguntas anteriores.

Sigue trabajando para tu equipo, pero que eso nunca te haga olvidar el cuidar de ti mismo. LIDERAR-ME es el primer y gran paso para LIDERAR a los demás.

Ganarás tú…, y los que te siguen!!

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

Anuncios

¡Bienvenido a tu Zona de Confort!

Businessman walking, holding folder, cup of coffee and talking on the phoneBienvenido a tu Zona de Confort

…¡Huye de la zona de confort!…

…¡Salta de tu zona de confort!…

Llevo tiempo leyendo estas frases en artículos, escuchándolas en conferencias y en muchas ocasiones, yo mismo alertando a mis clientes sobre los “beneficios” de mantenerse fuera de su zona de confort.

Sin duda el mensaje resulta inspirador, alienta al cambio permanente y a huir de la monotonía inevitable que nos invade a nuestra actividad profesional en el día a día.

Pareciera (y así nos lo creemos) que la actitud del paso firme siempre adelante y casi sin respiro nos hace más fuertes y poco vulnerables a la incertidumbre y la urgencia que hoy imperan en cualquier ámbito profesional.

Mi trabajo consiste, sobre todo, en “escuchar” a personas de alto rendimiento (ejecutivos y deportistas). Me fascina aprender de ellos: sus recursos, motivaciones y la búsqueda de excelencia en el desarrollo de competencias los hace similares, más allá de las diferencias entre sus mundos.

Constantemente forzados a salir de su zona de confort, en la intimidad de nuestras sesiones, el discurso de muchas de estas personas aparece, también, cargado de angustia y ansiedad ante tanto “no parar”.

La Real Academia Española define el confort como aquello que produce bienestar y comodidades. Y aquí, podríamos eternizar un debate en definir (o mucho mejor auto-definir) estos dos conceptos.

Pero volviendo a lo nuestro; por un lado reconocemos y aceptamos incertidumbre, inestabilidad y prisas como circunstancias que no controlamos (no dependen de nosotros). Es más, están ya institucionalizadas en cualquier organización de hoy.

Y por otro lado sin darnos cuenta, o incluso con las “mejores intenciones”, nos alentamos a nosotros mismos a distanciarnos de aquello que nos aporta bienestar y comodidad profesional.

Sigue pasando el tiempo y nos mantenemos en esta contradicción buscando algo que ni siquiera hemos parado a definir.

¡Tal vez sea hora!

Te dejo dos preguntas:

  • ¿Qué, de todo lo que hago en mi trabajo, sí me hace disfrutar?
  • ¿Qué quiero hacer en adelante, que dependa de mí, para conservarlo (o incluso ampliarlo)?

Una vez te respondas a las dos preguntas, no temas y vuelve a pensar en ese salto que quieres dar. Pero esta vez…, con algo más de confort.

                                                                                                           

                                                                                                              Sebastián Fernández

                                                                                                                     Psicólogo-Coach:

                                                                          Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte