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Entrenamiento invisible… , para ganar toca entrenar!!

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Si buscamos un paradigma de entrenamiento, el deportista de alto rendimiento entrena…, y mucho!!

Cuando un deportista entrena su mente, le está sumando un trabajo especializado a su rutina habitual. Ellos, tradicionalmente entrenan su técnica, su táctica, su físico…, y ahora también su mente. A este último le llamamos “entrenamiento invisible”. Es un trabajo menos visible que los demás, casi silencioso, aunque igual de importante.

Poco a poco con el transcurrir de los días, ese entrenamiento invisible comienza a manifestarse. Pasa por etapas previas de reflexión hasta la acción…, ¡y siempre atiende emociones!

En un proceso de coaching ejecutivo, cada directivo también tiene su entrenamiento invisible. Además de la ejecución de sus innumerables tareas habituales en la organización, mientras realiza su proceso de coaching, se está enfocando en algo muy singular. En una mejora concreta, que él decidió y en la que ahora mantiene su foco.

Aprovechar cada ocasión que nuestro contexto profesional nos ofrezca para desarrollar aquello a mejorar, resulta clave. Para esto hay tres pasos básicos que no pueden faltar:

  1. Elegir-definir qué mejorar.
  2. Planificar acciones (diarias) acordes a esa mejora, y luego ejecutarlas.
  3. Pausa para revisar-valorar lo que vas consiguiendo.

Jugarás con la enorme ventaja de ser consciente. La especial sensibilidad a esas situaciones concretas que antes se te escapaban y que ahora consigues, será fruto de tu entreno silencioso.

Y al igual que en el contexto deportivo, en este entrenamiento del directivo, también se necesitará mucha reflexión, pasar a la acción, repetir rutinas de entreno, y aceptar-entender las emociones en juego.

En el deporte y en la vida…, ¡para ganar toca entrenar!

¿Cuál es tu entrenamiento invisible?

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

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¿Ordenas o Preguntas?

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¿Ordenas o Preguntas?

Un Directivo de cualquier organización y un Entrenador deportivo se parecen en muchos aspectos, pero lo que más les asemeja es su competencia para LIDERAR.
Hay diferentes estilos de liderazgo e infinitas situaciones y contextos que refuerzan y hacen necesaria esa variedad.
En mi trabajo, yo soy el que “acompaña” a directivos y entrenadores favoreciendo que se desarrollen profesionalmente, y que sean ellos mismos los auténticos protagonistas de sus logros.

En esto de ACOMPAÑAR-DESARROLLAR al otro; mi trabajo con ambos (directivos y entrenadores) es relativamente sencillo si lo comparo con la gestión de personas que ellos mismos tienen que hacer con los miembros de sus equipos.

En la práctica la principal diferencia conmigo (como su Coach) es que tanto Directivos y Entrenadores tienen que dirigir y ordenar. Es una parte importante de su liderazgo, …pero no se acaba allí.

Ellos también pueden acompañar y desarrollar a sus colaboradores: Líder-Coach.

La competencia “coaching” incorporada a su estilo de liderazgo supone un paso adelante. Personalmente, lo que más me agrada del coaching son las posibilidades que le aporta a cualquier Líder para ser capaz de desarrollar a los demás. Liderando y rompiendo con el habitual “orden-obediencia” tan presente en organizaciones y equipos.

En la realidad de muchos de estos equipos, pareciera que todo siempre tiene que salir del líder. Si algo no funciona…, el líder debe pensar y buscar la solución. Si surge un nuevo proyecto o desafío…, el líder tiene que definir qué hará cada uno.

Así, por un lado tendremos al Equipo (los otros!!) que se encargará obedientemente de ejecutar y cumplir esos pasos que les han dictado-ordenado. Y por otro lado, a un Líder que siempre tiene que “saber”.

Dura realidad para ambos!… Pero van funcionando, incluso en ocasiones consiguiendo resultados,… y a veces ganando!

Ante esto, se suele perpetuar una “relación conveniente” entre ellos. Y así pasan los días de muchos líderes con sus equipos…, y de muchos equipos con sus líderes!

El precio de acomodarse en estas posiciones puede ser muy alto para todos:

  • Directivos y Entrenadores “quemados”.
  • Equipos sin motivación ni compromiso.

¿Y ahora qué?

El gran paso del líder pasará por ACEPTAR y dar lugar a ese “no saber” propio y natural. Sólo desde allí, sí podrá PREGUNTAR a su equipo. En el Líder-Coach, su capacidad se manifiesta por:

  • Líder que antes de decir; escucha y pregunta.
  • Líder que participa a los demás.
  • Líder que confía.

Y desde esa confianza que hará circular, en su equipo siempre aparecerán consecuencias a cada punto anterior:

  • Equipo que puede hablar-aportar.
  • Equipo que se compromete.
  • Equipo que confía.

En el día a día con tu equipo:
¿Ordenas más de lo que Preguntas?

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

Y tú…¿En qué eres bueno?

Y tú…¿En qué eres bueno?3d white people coach with Clipboard.  Isolated white background

Tanto directivos como deportistas se pasan el día haciendo cosas para alcanzar su máximo rendimiento. Una palabra clave para ellos es la ACCIÓN.

Me gustaría invitarte a una PAUSA. Sí, a una breve pausa para la REFLEXIÓN:

¿Qué crees que hace cualquier delantero de cualquier equipo deportivo cuando decide mejorar?

Sobre todo, potencia-entrena aquello en lo que ya es “ESPECIALMENTE BUENO”. Se pasará horas y horas buscando excelencia, entrenando. Y lo hará en lo que ya es brillante (ej.: su definición uno contra uno, o su remate de cabeza, o sus tiros de falta, o … …).

Este jugador tiene una gran ventaja, él ya sabe cuáles son sus principales fortalezas. Y es por allí por donde pasará su FOCO (enfocado en FORTALEZAS). Se esforzará muchísimo, pero lo hará sobre lo que ya sabe hacer muy bien. Esto es siempre garantía de disfrute!!.

¿Y sólo hace eso? ¿Qué ocurre con sus debilidades?

También necesita conocerlas, pero su FOCO no estará en ellas. Una vez identificadas sus áreas de mejora, las entrenará y trabajará. Pero sólo para llevarlas a un “nivel aceptable” para su rendimiento y lo que su equipo necesita de él.

En este caso, ese mismo delantero tendrá que atender a sus debilidades (ej: algunos movimientos defensivos) y mejorarlas. Pero su búsqueda de EXCELENCIA seguro que no pasará por allí.

Si replicamos este modelo deportivo al de la empresa, veremos que podemos extraer algunos aprendizajes para el desarrollo de competencias directivas.

Te plantearé preguntas para avanzar en tu reflexión tal como lo hace un deportista:

1- ¿De qué “juego” en mi organización? 

  • Clarifica tu ROL: escribe todo aquello que tu puesto te requiere.

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Para poder “jugar” en ese puesto en mi organización:

2-¿En qué soy “especialmente” bueno? 

  • Clarifica tus FORTALEZAS para ese Rol: escribe las acciones que se te dan “especialmente bien” para cumplir con tu rol.  Aquellas que sientas que tienes talento y son naturales en ti.

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Ahora que ya reflexioné-identifiqué mi/s fortaleza/s:

3- ¿Cómo puedo llevarla a la excelencia? 

  • Clarifica tus ACCIONES: Concreta planes de acción en los que puedas poner tus fortalezas mucho más a disposición de tu día a día. Enfócate en ellas y no pares de entrenarlas!!

Si has llegado hasta donde has llegado, ha sido (y no lo dudes!!) sobre todo, por lo que sabes hacer bien, por lo que se te da naturalmente bien. Tómate una pausa para ti, reflexiona y busca identificar eso que te hace especial.

consciente de tus debilidades; acéptalas siendo realista en tu plan de mejora. Pero que esto nunca te haga olvidar tus fortalezas. Cuídalas, son tuyas!!

Si tienes decidido mejorar, hazte estas tres preguntas, pon tu FOCO y disfruta entrenando tus FORTALEZAS. El éxito sólo será una consecuencia!!

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

¡Bienvenido a tu Zona de Confort!

Businessman walking, holding folder, cup of coffee and talking on the phoneBienvenido a tu Zona de Confort

…¡Huye de la zona de confort!…

…¡Salta de tu zona de confort!…

Llevo tiempo leyendo estas frases en artículos, escuchándolas en conferencias y en muchas ocasiones, yo mismo alertando a mis clientes sobre los “beneficios” de mantenerse fuera de su zona de confort.

Sin duda el mensaje resulta inspirador, alienta al cambio permanente y a huir de la monotonía inevitable que nos invade a nuestra actividad profesional en el día a día.

Pareciera (y así nos lo creemos) que la actitud del paso firme siempre adelante y casi sin respiro nos hace más fuertes y poco vulnerables a la incertidumbre y la urgencia que hoy imperan en cualquier ámbito profesional.

Mi trabajo consiste, sobre todo, en “escuchar” a personas de alto rendimiento (ejecutivos y deportistas). Me fascina aprender de ellos: sus recursos, motivaciones y la búsqueda de excelencia en el desarrollo de competencias los hace similares, más allá de las diferencias entre sus mundos.

Constantemente forzados a salir de su zona de confort, en la intimidad de nuestras sesiones, el discurso de muchas de estas personas aparece, también, cargado de angustia y ansiedad ante tanto “no parar”.

La Real Academia Española define el confort como aquello que produce bienestar y comodidades. Y aquí, podríamos eternizar un debate en definir (o mucho mejor auto-definir) estos dos conceptos.

Pero volviendo a lo nuestro; por un lado reconocemos y aceptamos incertidumbre, inestabilidad y prisas como circunstancias que no controlamos (no dependen de nosotros). Es más, están ya institucionalizadas en cualquier organización de hoy.

Y por otro lado sin darnos cuenta, o incluso con las “mejores intenciones”, nos alentamos a nosotros mismos a distanciarnos de aquello que nos aporta bienestar y comodidad profesional.

Sigue pasando el tiempo y nos mantenemos en esta contradicción buscando algo que ni siquiera hemos parado a definir.

¡Tal vez sea hora!

Te dejo dos preguntas:

  • ¿Qué, de todo lo que hago en mi trabajo, sí me hace disfrutar?
  • ¿Qué quiero hacer en adelante, que dependa de mí, para conservarlo (o incluso ampliarlo)?

Una vez te respondas a las dos preguntas, no temas y vuelve a pensar en ese salto que quieres dar. Pero esta vez…, con algo más de confort.

                                                                                                           

                                                                                                              Sebastián Fernández

                                                                                                                     Psicólogo-Coach:

                                                                          Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte