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¿Tener razón o Ser feliz?… Tú eliges!!

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Decepcionada, incomprendida y abatida…, a un paso de rendirse. Así se sentía una directiva afectada por las últimas decisiones comunicadas por su organización.

No estaba de acuerdo, y su convencimiento del error de esas decisiones era total. Sólo veía las peores consecuencias, para ella y para la empresa.

“Se equivocan!!”…, era su frase recurrente esos días.

Habían decidido por ella.

Compartí varias sesiones en las que su discurso sólo giraba en esa dirección. Ella estaba sufriendo.

Los entornos profesionales se mueven por decisiones. En la medida que se alinean a nuestras expectativas todo parece ir bien. Pero son muchas las ocasiones en las que esto no sucede.

¿Qué ocurre cuando esas decisiones no nos gustan? ¿Y si además nos afectan directamente?

En este caso que hoy comparto ella tenía razón…, la suya. Y su razón era diferente a la de sus responsables. Ante este tipo de situaciones, lo ideal para uno mismo y para la organización pasa por buscar maneras de revertir, consensuar y hacer esfuerzos por volver a alinear ambas expectativas. Pero debemos admitir que también existen momentos en el desarrollo profesional del directivo, dentro de cualquier organización, en los que esa vía no está abierta.

Lo cierto, como le estaba sucediendo, es que estas situaciones llevan a hacernos sentir mal…, y a veces muy mal! Entramos en una dinámica que nos perpetúa en la queja, somos y nos sentimos víctimas. Desde ahí resulta muy difícil actuar…, y mucho menos reflexionar.

“¿Qué puedo hacer yo?, recuerdo que es lo primero que se preguntó cuando se alejó de su queja.

Ahora sí le tocaba decidir a ella.

En muchas ocasiones ACEPTAR, es el primer y más importante paso para tomar distancia de lo que nos agobia, nos enfada, y bloquea por completo. Sólo desde esa distancia, se nos abrirá otro lugar…, otro sentir.

Será un aceptar, pero nunca un conformar. Será un aceptar que te permita recuperar tu potencial para volver a enfocar, reflexionar y actuar como sabes hacerlo.

Fui directo con ella y le lancé una pregunta que tardó días en responder-se. Si estás atravesando alguna situación de este tipo, aquí te la dejo:

¿Quieres tener razón o quieres ser feliz?

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

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¿Y quién cuida al líder?

 

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¿Y quién cuida al líder?

En sesiones con entrenadores y directivos es habitual que destaquen detalles gratificantes de su trabajo en equipo. Describen grandes momentos en los que liderar es sinónimo de satisfacción.

Cuando el equipo más los necesita, ellos (los líderes) siempre quieren estar…, y suelen estar!! Pero todo tiene un precio:

  • Tiempo-energía dedicado a escuchar a cada miembro del equipo
  • Tiempo-energía dedicado a pensar mejoras para el equipo
  • Tiempo-energía dedicado a tomar decisiones para el equipo

Tiempo-energía…, siempre para el equipo.

 ¿Y quién cuida al líder?

La “soledad del entrenador”, me dijo una vez un experimentado entrenador deportivo. Y siguió con su relato:

“Desde arriba siempre nos piden resultados…, miras para abajo y te espera tu equipo”

Esto es algo que con muchísima frecuencia también siente cualquier directivo que lidera un equipo de trabajo. En contextos de tanta exigencia y responsabilidad ese foco permanente en los demás, sumado a la engañosa relación entre la multitarea y los resultados, suele poner en peligro el equilibrio y bienestar del líder.

Tiempo-energía…, para uno mismo.

Si lideras un equipo, y te resuena algo de lo que aquí se describe, te propongo una PAUSA:

  • ¿Qué me aporta energía de todo lo que hago en mi trabajo?
  • ¿Cómo quiero incorporarlo a mi rutina semanal?
  • ¿Qué me aporta energía de todo lo que hago fuera de mi trabajo?
  • ¿Cómo quiero incorporarlo a mi rutina semanal?

Muy sencillo!! Tan sencillo que suele “pasarte de largo”. Esa pausa para ti, seguro te dará la oportunidad de dar respuestas a las preguntas anteriores.

Sigue trabajando para tu equipo, pero que eso nunca te haga olvidar el cuidar de ti mismo. LIDERAR-ME es el primer y gran paso para LIDERAR a los demás.

Ganarás tú…, y los que te siguen!!

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

La Actitud es un verbo!!

 

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Tiempo atrás trabajé con un directivo, su demanda parecía muy clara:

“…Quiero mejorar mi actitud…!!” -recuerdo que fue lo primero que me dijo-.

De la actitud se habla mucho, generalmente la cuestionamos y casi siempre la estamos buscando. En ese momento se me ocurrió preguntarle, le pedí que me defina la actitud:

¿Qué es la actitud?

Desde aquel día yo también me formulé esa pregunta. Pasaron muchas semanas…, y algunas sesiones. Una tarde recibí un e-mail suyo. Ya tengo la respuesta! -me escribió-, y allí mismo afirmó:

La Actitud es un verbo!!

He pensado mucho en su respuesta. Ahora comprendo muy bien a qué se refería. Recuerdo que durante el proceso que compartimos concretó en mejorar la confianza, la delegación y la comunicación con su equipo. Pero a su cambio, efectivamente, lo hizo pasar por el “verbo”:

Confianza : Confiar

Delegación : Delegar

Comunicación : Escuchar

Él había elegido actuar. Pasar de una columna a la otra no es tarea sencilla. Se necesita algo especial para atravesar ese camino que te mueve del plan a la acción. Fue capaz de ligar sus acciones con un sentido propio; siempre se apoyó en un claro “para qué” de cada nuevo avance. En ese pasaje estuvo su clave!!

Si tú también tienes tu particular lista de mejoras, búscale un verbo, ese que sólo tú puedes elegir y dar sentido. Cuando lo consigas, cuando hayas dado ese pequeño-gran paso hacia adelante, al finalizar tu día te darás cuenta que marcaste una diferencia.

Y no lo dudes…, eso es la ACTITUD!!

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

 

¡Bienvenido a tu Zona de Confort!

Businessman walking, holding folder, cup of coffee and talking on the phoneBienvenido a tu Zona de Confort

…¡Huye de la zona de confort!…

…¡Salta de tu zona de confort!…

Llevo tiempo leyendo estas frases en artículos, escuchándolas en conferencias y en muchas ocasiones, yo mismo alertando a mis clientes sobre los “beneficios” de mantenerse fuera de su zona de confort.

Sin duda el mensaje resulta inspirador, alienta al cambio permanente y a huir de la monotonía inevitable que nos invade a nuestra actividad profesional en el día a día.

Pareciera (y así nos lo creemos) que la actitud del paso firme siempre adelante y casi sin respiro nos hace más fuertes y poco vulnerables a la incertidumbre y la urgencia que hoy imperan en cualquier ámbito profesional.

Mi trabajo consiste, sobre todo, en “escuchar” a personas de alto rendimiento (ejecutivos y deportistas). Me fascina aprender de ellos: sus recursos, motivaciones y la búsqueda de excelencia en el desarrollo de competencias los hace similares, más allá de las diferencias entre sus mundos.

Constantemente forzados a salir de su zona de confort, en la intimidad de nuestras sesiones, el discurso de muchas de estas personas aparece, también, cargado de angustia y ansiedad ante tanto “no parar”.

La Real Academia Española define el confort como aquello que produce bienestar y comodidades. Y aquí, podríamos eternizar un debate en definir (o mucho mejor auto-definir) estos dos conceptos.

Pero volviendo a lo nuestro; por un lado reconocemos y aceptamos incertidumbre, inestabilidad y prisas como circunstancias que no controlamos (no dependen de nosotros). Es más, están ya institucionalizadas en cualquier organización de hoy.

Y por otro lado sin darnos cuenta, o incluso con las “mejores intenciones”, nos alentamos a nosotros mismos a distanciarnos de aquello que nos aporta bienestar y comodidad profesional.

Sigue pasando el tiempo y nos mantenemos en esta contradicción buscando algo que ni siquiera hemos parado a definir.

¡Tal vez sea hora!

Te dejo dos preguntas:

  • ¿Qué, de todo lo que hago en mi trabajo, sí me hace disfrutar?
  • ¿Qué quiero hacer en adelante, que dependa de mí, para conservarlo (o incluso ampliarlo)?

Una vez te respondas a las dos preguntas, no temas y vuelve a pensar en ese salto que quieres dar. Pero esta vez…, con algo más de confort.

                                                                                                           

                                                                                                              Sebastián Fernández

                                                                                                                     Psicólogo-Coach:

                                                                          Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte