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Orientado a Resultados… , disfrutando del camino!!

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¿Qué tienen en común el mundo de la Empresa y el del Deporte profesional?

       Orientación a Resultados            =         TENER

        Alto Rendimiento Sostenido      =         HACER

        Persona                                            =         SER

Podrían encontrase muchos más; elijo estos tres para reflexionar juntos en el orden con que habitualmente los atendemos.

Una de las competencias más demandada en la selección de directivos (y también en deportistas de élite) es la “Orientación a Resultados”. Estoy de acuerdo con esa relevancia, sin esta competencia profesional nos quedamos fuera del Alto Rendimiento.

¿Qué lugar ocupa la PERSONA en ese orden?

Te propongo mantener los mismos tres factores, pero invirtiendo el orden de importancia.

        SER               =        Persona

        HACER         =         Alto Rendimiento Sostenido

        TENER          =         Orientación a Resultados

Cuando “escucho” a directivos y deportistas describirme por ellos mismos esta competencia profesional tan valorada (su orientación a resultados), enseguida puedo diferenciar claramente dos grupos:

– Por un lado, los que están “ENFOCADOS” a RESULTADOS.

El Foco sólo está en lo que buscan conseguir, en “tener”:

  • aumentar las ventas,
  • estar entre los 5 primeros del ranking,
  • comprar el mejor coche,
  • … … …

A partir de esa claridad de lo que buscan son como “máquinas de hacer” cualquier cosa para llegar al tan ansiado objetivo, que en la mayoría de los casos terminan por alcanzar. Es una lícita manera de conseguirlo; pero es precisamente en ellos donde identifico con más frecuencia síntomas de ansiedad, stress o burn-out.

– Por otro lado, existen los que están “ORIENTADOS” a RESULTADOS.

También tienen mucha claridad de lo que desean conseguir: el mismo interés en aumentar las ventas, o estar entre los 5 primeros del ranking, e incluso en esa compra del mejor coche. Pero una vez “visionado” el objetivo, dejan de pre-ocuparse por ello.

¿Y de qué se ocupan entonces?, ¿Por dónde pasa la diferencia entre ambos grupos?

Ellos saben alinear las acciones con sus VALORES de referencia, ya no se tratará simplemente de hacer cosas. El sentido, el para qué, se lo construye cada uno. Ellos nunca apuestan por el TENGO que…; este es el paradigma del QUIERO… . Son intensos y le ponen pasión a todo lo que hacen, se apoyan en sus fortalezas. Huyen de la queja y el victimismo, son proactivos. Se esfuerzan en conocerse más y mejor; …se ocupan de su SER.

Desde ese auto-conocimiento, el FOCO de los Orientados a Resultados estará en la TAREA (nunca en el resultado), en el día a día, en un “hacer con sentido”. Jamás pierden de vista cada momento único, el detalle de esos pasos-acciones buscando excelencia y disfrute a la vez. Y consiguen los mejores resultados, pero siempre como consecuencia!!.

También aquí se trabaja mucho y duro disfrutando del camino. Siendo conscientes de esa oportunidad única que tenemos para poder elegir cada acción que nuestro contexto profesional nos desafíe.

 

Y tú …,

¿Te orientas o te enfocas en los resultados?

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

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Y tú…¿En qué eres bueno?

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Tanto directivos como deportistas se pasan el día haciendo cosas para alcanzar su máximo rendimiento. Una palabra clave para ellos es la ACCIÓN.

Me gustaría invitarte a una PAUSA. Sí, a una breve pausa para la REFLEXIÓN:

¿Qué crees que hace cualquier delantero de cualquier equipo deportivo cuando decide mejorar?

Sobre todo, potencia-entrena aquello en lo que ya es “ESPECIALMENTE BUENO”. Se pasará horas y horas buscando excelencia, entrenando. Y lo hará en lo que ya es brillante (ej.: su definición uno contra uno, o su remate de cabeza, o sus tiros de falta, o … …).

Este jugador tiene una gran ventaja, él ya sabe cuáles son sus principales fortalezas. Y es por allí por donde pasará su FOCO (enfocado en FORTALEZAS). Se esforzará muchísimo, pero lo hará sobre lo que ya sabe hacer muy bien. Esto es siempre garantía de disfrute!!.

¿Y sólo hace eso? ¿Qué ocurre con sus debilidades?

También necesita conocerlas, pero su FOCO no estará en ellas. Una vez identificadas sus áreas de mejora, las entrenará y trabajará. Pero sólo para llevarlas a un “nivel aceptable” para su rendimiento y lo que su equipo necesita de él.

En este caso, ese mismo delantero tendrá que atender a sus debilidades (ej: algunos movimientos defensivos) y mejorarlas. Pero su búsqueda de EXCELENCIA seguro que no pasará por allí.

Si replicamos este modelo deportivo al de la empresa, veremos que podemos extraer algunos aprendizajes para el desarrollo de competencias directivas.

Te plantearé preguntas para avanzar en tu reflexión tal como lo hace un deportista:

1- ¿De qué “juego” en mi organización? 

  • Clarifica tu ROL: escribe todo aquello que tu puesto te requiere.

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Para poder “jugar” en ese puesto en mi organización:

2-¿En qué soy “especialmente” bueno? 

  • Clarifica tus FORTALEZAS para ese Rol: escribe las acciones que se te dan “especialmente bien” para cumplir con tu rol.  Aquellas que sientas que tienes talento y son naturales en ti.

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Ahora que ya reflexioné-identifiqué mi/s fortaleza/s:

3- ¿Cómo puedo llevarla a la excelencia? 

  • Clarifica tus ACCIONES: Concreta planes de acción en los que puedas poner tus fortalezas mucho más a disposición de tu día a día. Enfócate en ellas y no pares de entrenarlas!!

Si has llegado hasta donde has llegado, ha sido (y no lo dudes!!) sobre todo, por lo que sabes hacer bien, por lo que se te da naturalmente bien. Tómate una pausa para ti, reflexiona y busca identificar eso que te hace especial.

consciente de tus debilidades; acéptalas siendo realista en tu plan de mejora. Pero que esto nunca te haga olvidar tus fortalezas. Cuídalas, son tuyas!!

Si tienes decidido mejorar, hazte estas tres preguntas, pon tu FOCO y disfruta entrenando tus FORTALEZAS. El éxito sólo será una consecuencia!!

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

¡Bienvenido a tu Zona de Confort!

Businessman walking, holding folder, cup of coffee and talking on the phoneBienvenido a tu Zona de Confort

…¡Huye de la zona de confort!…

…¡Salta de tu zona de confort!…

Llevo tiempo leyendo estas frases en artículos, escuchándolas en conferencias y en muchas ocasiones, yo mismo alertando a mis clientes sobre los “beneficios” de mantenerse fuera de su zona de confort.

Sin duda el mensaje resulta inspirador, alienta al cambio permanente y a huir de la monotonía inevitable que nos invade a nuestra actividad profesional en el día a día.

Pareciera (y así nos lo creemos) que la actitud del paso firme siempre adelante y casi sin respiro nos hace más fuertes y poco vulnerables a la incertidumbre y la urgencia que hoy imperan en cualquier ámbito profesional.

Mi trabajo consiste, sobre todo, en “escuchar” a personas de alto rendimiento (ejecutivos y deportistas). Me fascina aprender de ellos: sus recursos, motivaciones y la búsqueda de excelencia en el desarrollo de competencias los hace similares, más allá de las diferencias entre sus mundos.

Constantemente forzados a salir de su zona de confort, en la intimidad de nuestras sesiones, el discurso de muchas de estas personas aparece, también, cargado de angustia y ansiedad ante tanto “no parar”.

La Real Academia Española define el confort como aquello que produce bienestar y comodidades. Y aquí, podríamos eternizar un debate en definir (o mucho mejor auto-definir) estos dos conceptos.

Pero volviendo a lo nuestro; por un lado reconocemos y aceptamos incertidumbre, inestabilidad y prisas como circunstancias que no controlamos (no dependen de nosotros). Es más, están ya institucionalizadas en cualquier organización de hoy.

Y por otro lado sin darnos cuenta, o incluso con las “mejores intenciones”, nos alentamos a nosotros mismos a distanciarnos de aquello que nos aporta bienestar y comodidad profesional.

Sigue pasando el tiempo y nos mantenemos en esta contradicción buscando algo que ni siquiera hemos parado a definir.

¡Tal vez sea hora!

Te dejo dos preguntas:

  • ¿Qué, de todo lo que hago en mi trabajo, sí me hace disfrutar?
  • ¿Qué quiero hacer en adelante, que dependa de mí, para conservarlo (o incluso ampliarlo)?

Una vez te respondas a las dos preguntas, no temas y vuelve a pensar en ese salto que quieres dar. Pero esta vez…, con algo más de confort.

                                                                                                           

                                                                                                              Sebastián Fernández

                                                                                                                     Psicólogo-Coach:

                                                                          Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte