Etiqueta: reflexión

¿Visualizas? Las cosas siempre se crean dos veces…, ¡Primero en la mente!

 

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Ya nos lo dijo Stephen Covey: “…Todas las cosas se crean dos veces. Siempre hay primero una creación mental y luego una creación física…”. Partiendo de ese clásico del management, siempre asocié el sentido de esta frase a una técnica: la VISUALIZACIÓN. Esta técnica, paradigma de la psicología del deporte, es también un fantástico recurso que suelo utilizar trabajando con directivos.

No son pocas las ocasiones en las que algún directivo me anticipa frases del estilo:

“ ¡Uff…mañana me toca pelear con el de marketing, y ya sé como terminará la reunión; fatal! ”

Ante esto, suelo hacer siempre la misma pregunta: ¿Cómo vas tú a esa reunión?

Tenso, preocupado, a la defensiva y con algo de agresividad, … son sólo algunas de las respuestas. Si con nuestro discurso tenso, preocupado y agresivo participamos en reuniones o conversaciones, será muy probable que generemos-recibamos respuestas similares. Y así pasará esa reunión, la siguiente y las que estén por venir.

Cuando un deportista de alto rendimiento visualiza; siempre imagina y anticipa su golpe ideal. Nunca se tratará de visualizar lo que se quiere evitar. Desde esa pausa-relajada que se permitirá, lo recreará todo en su mente buscando aportación de sus cinco sentidos. Cualquier detalle visual, auditivo, hasta olfativo y de sensaciones que sume será siempre bienvenido. Una y otra vez lo repetirá en su mente, así lo sentirá cada vez más y mejor en su preparación. Cuando llegue la ejecución su cuerpo ya lo habrá vivido… , y fluirá siguiendo la dirección que supo anticipar en su entrenamiento mental.

¿Y esto para qué le sirve a un directivo?

Cuando ellos se permiten una pausa previa, ante cualquier comunicación-reunión que atenderán, siendo capaces de anticipar, recrear y fantasearVISUALIZAR– cada detalle de lo que allí esperan y quieren que suceda; supondrá que en su realización todo fluya mucho más hacia su escenario deseado. No solamente el contenido de su discurso; también su cuerpo, su mente, y sus emociones dejarán de improvisar. Él lo habrá gestionado previamente!!

¿Para qué situaciones concretas suele visualizar un directivo?

  • Para comunicaciones-reuniones uno a uno
  • Para comunicaciones-reuniones en equipo
  • Para comunicaciones-reuniones “difíciles”
  • Para comunicaciones-reuniones ilusionantes
  • Para hablar en público
  • … …

Cuida mucho las palabras que utilices contigo mismo. Si estás planeando tu próxima “pelea” con algún compañero de otro departamento…, no esperes otra cosa. De la misma manera, ante la ilusión que te pueda generar alguna próxima reunión-comunicación, te animo a que también te permitas “verte” tal como te gustaría que allí suceda. Utiliza, según la situación y el contexto te lo permita, al igual que hace el deportista, toda la información-recursos al alcance para crear tu propia visualización:

Deportista:

  • Reconoce-visita previamente el estadio-recinto deportivo
  • Identifica sus mejores golpes donde apoyará su visualización
  • Conoce sus emociones y mejores sensaciones (respiración, imagen corporal, vestimenta …)
  • Genera una rutina de entrenamiento para visualizar

 

Directivo:

  • Reconoce-visita la sala o despacho donde se reunirá
  • Identifica sus principales fortalezas donde apoyará su visualización 
  • Conoce sus emociones y mejores sensaciones (tono de voz, respiración, imagen corporal, vestimenta, …)
  • Genera-agenda una pausa previa para sí mismo, tiempo para visualizar

Si somos conscientes de que para lo que haremos en nuestro día a día disponemos de nuestra capacidad de crearlo previamente en la mente; fantasear y construir mentalmente nuestros mejores escenarios futuros se nos ofrecerá como un potente recurso para poder entrenar.

¿Visualizas?

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

 

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Si la culpa es del otro…, ¡Cuidado! ¡Eres víctima!

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Llevo tiempo colaborando y acompañando a directivos de en una multinacional que ha decidido fomentar entre sus empleados el valor “accountability”. Me encanta este tipo de empresas que se atreven a explicitar y hacer circular sus valores, y además se ocupan de asegurar pasarlos a la acción. Clave para su éxito!!

Si bien “accountability” no tiene una traducción específica al castellano, muchas veces asociamos este concepto con el de responsabilidad. Investigando, encontré algunas positivas diferencias que me permitieron comprender mejor este valor. Podría resumirse como el concepto que engloba:

  • Compromiso individual
  • Iniciativa basada en la proactividad
  • Responsabilidad personal

Decidido a avanzar sobre este tema pensé en anteriores procesos con diferentes organizaciones y directivos, e identifiqué un tópico radicalmente opuesto. Y aunque suene a superado, está todavía muy presente en muchos equipos:

“Todo lo que no sale como espero, siempre es culpa de otro”

Seré más concreto, ¿te resuena alguna de estas frases?:

“Si ellos harían bien su parte, seguro que esto no ocurriría…”

“Nunca me pasan la información a tiempo, y así es imposible avanzar…”

“Yo hago todo lo que puedo, pero si los demás no hacen lo mismo…”

“Cómo vamos a conseguirlo si aquí nadie nos dice a dónde vamos…”

“Si tuviésemos claro el rol de cada uno, esto no pasaría…”

Cada vez que haces ese habitual ejercicio de identificar a los “culpables” (los otros), automáticamente te estás convirtiendo en una “víctima” (yo).

Te paso sólo algunas de las consecuencias que pueden sucederte por perpetuarte en esa posición:

Esperar vs. Proponer

Quejarse vs. Disfrutar

Observar vs. Actuar

Criticar vs. Valorar

Si estás atravesando alguna situación profesional complicada que te “victimiza”, tal vez sea hora de que te cuestiones esa posición. Cuantos menos culpables de lo malo que te sucede identifiques, más podrás hacerte cargo, ser parte activa de la solución. Y no se tratará de asumir-experimentar sentimientos de culpa. Todo lo contrario, mejores sensaciones y emociones te acompañarán cuando consigas desarrollar tu responsabilidad personal en todo lo que estés participando. ¡Que dependa de ti!:

Si tu jefe no te explica…, Pregunta tú!

Si no tienes claro tu rol…, Pregunta tú!

Si no sabes la estrategia…, Pregunta tú!

Si los otros no lo hacen…, Hazlo tú!

Si los demás no comunican…, Hazlo tú!

Si nadie disfruta…, Hazlo tú!

 

… Hazlo tú!

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

Entrenamiento invisible… , para ganar toca entrenar!!

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Si buscamos un paradigma de entrenamiento, el deportista de alto rendimiento entrena…, y mucho!!

Cuando un deportista entrena su mente, le está sumando un trabajo especializado a su rutina habitual. Ellos, tradicionalmente entrenan su técnica, su táctica, su físico…, y ahora también su mente. A este último le llamamos “entrenamiento invisible”. Es un trabajo menos visible que los demás, casi silencioso, aunque igual de importante.

Poco a poco con el transcurrir de los días, ese entrenamiento invisible comienza a manifestarse. Pasa por etapas previas de reflexión hasta la acción…, ¡y siempre atiende emociones!

En un proceso de coaching ejecutivo, cada directivo también tiene su entrenamiento invisible. Además de la ejecución de sus innumerables tareas habituales en la organización, mientras realiza su proceso de coaching, se está enfocando en algo muy singular. En una mejora concreta, que él decidió y en la que ahora mantiene su foco.

Aprovechar cada ocasión que nuestro contexto profesional nos ofrezca para desarrollar aquello a mejorar, resulta clave. Para esto hay tres pasos básicos que no pueden faltar:

  1. Elegir-definir qué mejorar.
  2. Planificar acciones (diarias) acordes a esa mejora, y luego ejecutarlas.
  3. Pausa para revisar-valorar lo que vas consiguiendo.

Jugarás con la enorme ventaja de ser consciente. La especial sensibilidad a esas situaciones concretas que antes se te escapaban y que ahora consigues, será fruto de tu entreno silencioso.

Y al igual que en el contexto deportivo, en este entrenamiento del directivo, también se necesitará mucha reflexión, pasar a la acción, repetir rutinas de entreno, y aceptar-entender las emociones en juego.

En el deporte y en la vida…, ¡para ganar toca entrenar!

¿Cuál es tu entrenamiento invisible?

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

¿Tener razón o Ser feliz?… Tú eliges!!

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Decepcionada, incomprendida y abatida…, a un paso de rendirse. Así se sentía una directiva afectada por las últimas decisiones comunicadas por su organización.

No estaba de acuerdo, y su convencimiento del error de esas decisiones era total. Sólo veía las peores consecuencias, para ella y para la empresa.

“Se equivocan!!”…, era su frase recurrente esos días.

Habían decidido por ella.

Compartí varias sesiones en las que su discurso sólo giraba en esa dirección. Ella estaba sufriendo.

Los entornos profesionales se mueven por decisiones. En la medida que se alinean a nuestras expectativas todo parece ir bien. Pero son muchas las ocasiones en las que esto no sucede.

¿Qué ocurre cuando esas decisiones no nos gustan? ¿Y si además nos afectan directamente?

En este caso que hoy comparto ella tenía razón…, la suya. Y su razón era diferente a la de sus responsables. Ante este tipo de situaciones, lo ideal para uno mismo y para la organización pasa por buscar maneras de revertir, consensuar y hacer esfuerzos por volver a alinear ambas expectativas. Pero debemos admitir que también existen momentos en el desarrollo profesional del directivo, dentro de cualquier organización, en los que esa vía no está abierta.

Lo cierto, como le estaba sucediendo, es que estas situaciones llevan a hacernos sentir mal…, y a veces muy mal! Entramos en una dinámica que nos perpetúa en la queja, somos y nos sentimos víctimas. Desde ahí resulta muy difícil actuar…, y mucho menos reflexionar.

“¿Qué puedo hacer yo?, recuerdo que es lo primero que se preguntó cuando se alejó de su queja.

Ahora sí le tocaba decidir a ella.

En muchas ocasiones ACEPTAR, es el primer y más importante paso para tomar distancia de lo que nos agobia, nos enfada, y bloquea por completo. Sólo desde esa distancia, se nos abrirá otro lugar…, otro sentir.

Será un aceptar, pero nunca un conformar. Será un aceptar que te permita recuperar tu potencial para volver a enfocar, reflexionar y actuar como sabes hacerlo.

Fui directo con ella y le lancé una pregunta que tardó días en responder-se. Si estás atravesando alguna situación de este tipo, aquí te la dejo:

¿Quieres tener razón o quieres ser feliz?

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

¿Y quién cuida al líder?

 

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¿Y quién cuida al líder?

En sesiones con entrenadores y directivos es habitual que destaquen detalles gratificantes de su trabajo en equipo. Describen grandes momentos en los que liderar es sinónimo de satisfacción.

Cuando el equipo más los necesita, ellos (los líderes) siempre quieren estar…, y suelen estar!! Pero todo tiene un precio:

  • Tiempo-energía dedicado a escuchar a cada miembro del equipo
  • Tiempo-energía dedicado a pensar mejoras para el equipo
  • Tiempo-energía dedicado a tomar decisiones para el equipo

Tiempo-energía…, siempre para el equipo.

 ¿Y quién cuida al líder?

La “soledad del entrenador”, me dijo una vez un experimentado entrenador deportivo. Y siguió con su relato:

“Desde arriba siempre nos piden resultados…, miras para abajo y te espera tu equipo”

Esto es algo que con muchísima frecuencia también siente cualquier directivo que lidera un equipo de trabajo. En contextos de tanta exigencia y responsabilidad ese foco permanente en los demás, sumado a la engañosa relación entre la multitarea y los resultados, suele poner en peligro el equilibrio y bienestar del líder.

Tiempo-energía…, para uno mismo.

Si lideras un equipo, y te resuena algo de lo que aquí se describe, te propongo una PAUSA:

  • ¿Qué me aporta energía de todo lo que hago en mi trabajo?
  • ¿Cómo quiero incorporarlo a mi rutina semanal?
  • ¿Qué me aporta energía de todo lo que hago fuera de mi trabajo?
  • ¿Cómo quiero incorporarlo a mi rutina semanal?

Muy sencillo!! Tan sencillo que suele “pasarte de largo”. Esa pausa para ti, seguro te dará la oportunidad de dar respuestas a las preguntas anteriores.

Sigue trabajando para tu equipo, pero que eso nunca te haga olvidar el cuidar de ti mismo. LIDERAR-ME es el primer y gran paso para LIDERAR a los demás.

Ganarás tú…, y los que te siguen!!

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

Valores… , en acción!!

valores en acción.jpgValores…, en acción!!

La clásica Dirección por Objetivos (DPO) ha evolucionado hacia la Dirección por Misión (DPM). Además de dirigir y gestionar personas con objetivos individuales, siempre sumamos objetivos compartidos, con sentido de misión de equipo!

Es una tendencia de las organizaciones “lucir” la Misión y sus Valores. Haciendo un simple doble click en cualquier web corporativa podrás comprobarlo.

¿Para qué sirven los valores que allí se destacan? ¿Los sabemos aprovechar realmente en nuestros equipos?

En sesiones con ejecutivos y entrenadores siempre aparecen frases como:

  • A nuestro equipo le falta COMUNICACIÓN
  • Necesitamos HUMILDAD
  • Nos falta RESPONSABILIDAD
  • Quiero más PROFESIONALIDAD
  • Prefiero COMPARTIR

Son frases de personas que componen equipos como el tuyo. Los VALORES que allí se destacan pueden resonarte, y hasta llegar a inspirarte. Se quedarán  sólo en palabras si no sabemos decidir-elegir los valores que serán referentes de un equipo. Esta es una tarea principal del líder…, pero también de su equipo!!

Habrá que alinear y buscar acuerdo. Encontrar (entre todos) esas “palabras” que nos representen y ser capaces de definirlas muy bien.

Definir los Valores:

¿Qué entendemos todos los miembros del equipo por cada uno de ellos?

Y una vez seleccionados, elegidos y definidos, …ya no habrá vuelta atrás. Serán la principal referencia para todos. Aquí no existe el término medio, o estás comprometido con ellos o no lo estás. Si no te los crees, olvídate y vuelve a empezar!!

Si a esa elección y definición consensuada le sumamos ACCIONES para aplicarlos en el día a día del equipo, pasarán a ser mucho más que un respetable listado de palabras. Para reclamar unos determinados valores tus actos lo tendrán que demostrar.

Actuar por Valores:

¿Qué acciones concretas implementaremos en el equipo para que estén realmente presentes?

Se transformarán en un claro paradigma para funcionar como equipo. Aportarán sentido y singularidad al “cómo conseguir objetivos”, siendo referentes para reconducir situaciones de desvío. Tendremos la base y los pilares del equipo para recorrer el intenso camino hacia la excelencia.

Si lideras un equipo y eres capaz de generar reflexión sobre los VALORES que os identifican, seguro se desencadenarán infinitos contextos para aplicarlos. La oportunidad de que allí surja algo grande, afortunadamente no depende sólo de ti. Dependerá de TODOS!!

Próximo reto…, Valores en acción!!

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

Y tú…¿En qué eres bueno?

Y tú…¿En qué eres bueno?3d white people coach with Clipboard.  Isolated white background

Tanto directivos como deportistas se pasan el día haciendo cosas para alcanzar su máximo rendimiento. Una palabra clave para ellos es la ACCIÓN.

Me gustaría invitarte a una PAUSA. Sí, a una breve pausa para la REFLEXIÓN:

¿Qué crees que hace cualquier delantero de cualquier equipo deportivo cuando decide mejorar?

Sobre todo, potencia-entrena aquello en lo que ya es “ESPECIALMENTE BUENO”. Se pasará horas y horas buscando excelencia, entrenando. Y lo hará en lo que ya es brillante (ej.: su definición uno contra uno, o su remate de cabeza, o sus tiros de falta, o … …).

Este jugador tiene una gran ventaja, él ya sabe cuáles son sus principales fortalezas. Y es por allí por donde pasará su FOCO (enfocado en FORTALEZAS). Se esforzará muchísimo, pero lo hará sobre lo que ya sabe hacer muy bien. Esto es siempre garantía de disfrute!!.

¿Y sólo hace eso? ¿Qué ocurre con sus debilidades?

También necesita conocerlas, pero su FOCO no estará en ellas. Una vez identificadas sus áreas de mejora, las entrenará y trabajará. Pero sólo para llevarlas a un “nivel aceptable” para su rendimiento y lo que su equipo necesita de él.

En este caso, ese mismo delantero tendrá que atender a sus debilidades (ej: algunos movimientos defensivos) y mejorarlas. Pero su búsqueda de EXCELENCIA seguro que no pasará por allí.

Si replicamos este modelo deportivo al de la empresa, veremos que podemos extraer algunos aprendizajes para el desarrollo de competencias directivas.

Te plantearé preguntas para avanzar en tu reflexión tal como lo hace un deportista:

1- ¿De qué “juego” en mi organización? 

  • Clarifica tu ROL: escribe todo aquello que tu puesto te requiere.

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Para poder “jugar” en ese puesto en mi organización:

2-¿En qué soy “especialmente” bueno? 

  • Clarifica tus FORTALEZAS para ese Rol: escribe las acciones que se te dan “especialmente bien” para cumplir con tu rol.  Aquellas que sientas que tienes talento y son naturales en ti.

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Ahora que ya reflexioné-identifiqué mi/s fortaleza/s:

3- ¿Cómo puedo llevarla a la excelencia? 

  • Clarifica tus ACCIONES: Concreta planes de acción en los que puedas poner tus fortalezas mucho más a disposición de tu día a día. Enfócate en ellas y no pares de entrenarlas!!

Si has llegado hasta donde has llegado, ha sido (y no lo dudes!!) sobre todo, por lo que sabes hacer bien, por lo que se te da naturalmente bien. Tómate una pausa para ti, reflexiona y busca identificar eso que te hace especial.

consciente de tus debilidades; acéptalas siendo realista en tu plan de mejora. Pero que esto nunca te haga olvidar tus fortalezas. Cuídalas, son tuyas!!

Si tienes decidido mejorar, hazte estas tres preguntas, pon tu FOCO y disfruta entrenando tus FORTALEZAS. El éxito sólo será una consecuencia!!

Sebastián Fernández

Psicólogo-Coach:

Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte

¡Bienvenido a tu Zona de Confort!

Businessman walking, holding folder, cup of coffee and talking on the phoneBienvenido a tu Zona de Confort

…¡Huye de la zona de confort!…

…¡Salta de tu zona de confort!…

Llevo tiempo leyendo estas frases en artículos, escuchándolas en conferencias y en muchas ocasiones, yo mismo alertando a mis clientes sobre los “beneficios” de mantenerse fuera de su zona de confort.

Sin duda el mensaje resulta inspirador, alienta al cambio permanente y a huir de la monotonía inevitable que nos invade a nuestra actividad profesional en el día a día.

Pareciera (y así nos lo creemos) que la actitud del paso firme siempre adelante y casi sin respiro nos hace más fuertes y poco vulnerables a la incertidumbre y la urgencia que hoy imperan en cualquier ámbito profesional.

Mi trabajo consiste, sobre todo, en “escuchar” a personas de alto rendimiento (ejecutivos y deportistas). Me fascina aprender de ellos: sus recursos, motivaciones y la búsqueda de excelencia en el desarrollo de competencias los hace similares, más allá de las diferencias entre sus mundos.

Constantemente forzados a salir de su zona de confort, en la intimidad de nuestras sesiones, el discurso de muchas de estas personas aparece, también, cargado de angustia y ansiedad ante tanto “no parar”.

La Real Academia Española define el confort como aquello que produce bienestar y comodidades. Y aquí, podríamos eternizar un debate en definir (o mucho mejor auto-definir) estos dos conceptos.

Pero volviendo a lo nuestro; por un lado reconocemos y aceptamos incertidumbre, inestabilidad y prisas como circunstancias que no controlamos (no dependen de nosotros). Es más, están ya institucionalizadas en cualquier organización de hoy.

Y por otro lado sin darnos cuenta, o incluso con las “mejores intenciones”, nos alentamos a nosotros mismos a distanciarnos de aquello que nos aporta bienestar y comodidad profesional.

Sigue pasando el tiempo y nos mantenemos en esta contradicción buscando algo que ni siquiera hemos parado a definir.

¡Tal vez sea hora!

Te dejo dos preguntas:

  • ¿Qué, de todo lo que hago en mi trabajo, sí me hace disfrutar?
  • ¿Qué quiero hacer en adelante, que dependa de mí, para conservarlo (o incluso ampliarlo)?

Una vez te respondas a las dos preguntas, no temas y vuelve a pensar en ese salto que quieres dar. Pero esta vez…, con algo más de confort.

                                                                                                           

                                                                                                              Sebastián Fernández

                                                                                                                     Psicólogo-Coach:

                                                                          Coaching Ejecutivo y Psicología del Deporte